dolor en fibromialgia, síndrome de fatiga crónica y endometriosis (2)

Para introducir el tema, voy a poner dos ejemplos:

  1. Puede ocurrir que usted se encuentre cansado, dolorido, con trastornos del ánimo, hormigueos, pérdidas de memoria, fatiga crónica…y entonces vaya a su médico, y éste, con buen criterio, y entre otras cosas, le solicite una determinación de hormonas tiroideas…y sean normales. Pero puede que usted se siga encontrando mal, y le seguirán haciendo pruebas, que seguirán siendo normales…y llegará un momento en que su médico, o el reumatólogo, o el internista, le diga que lo que tiene usted se llama fibromialgia, o quizás síndrome de fatiga crónica, y entonces empezará su calvario de analgésicos, antiinflamatorios, antidepresivos y otros muchos fármacos que conseguirán que siga malviviendo, pero que nunca solucionarán su problema, simplemente, atenuarán sus síntomas.
  1. Puede ocurrir también, que le diagnostiquen hipotiroidismo, y en ese caso, comiencen a tratarle con hormona tiroidea, pero, si tenemos en cuenta que la mayoría de pacientes con hipotiroidismo reciben tratamiento con levotiroxina sódica (que es T4), estamos confiando en la capacidad de su organismo para transformar esa hormona en la hormona importante, la T3. Pero, ¿qué pasa si usted tiene dificultad para convertir T4 en T3? Pues que puede que tenga unos niveles perfectos de TSH y T4 libre o total (que son las dos hormonas que, con suerte, se determinan para llevar a cabo el control de su tratamiento, y digo con suerte porque, en la mayoría de consultas médicas, únicamente se solicita TSH para este fin) y, sin embargo, siga padeciendo un sinfín de síntomas como los que tenía antes del diagnóstico y, además tendrá que oír eso de “las hormonas están bien, así que sus síntomas no pueden ser atribuibles al tiroides. Y como sigue encontrándose mal, puede que le hagan más pruebas, que probablemente sean también normales, y, como el paciente del caso anterior…acabará siendo diagnosticado de fibromialgia o síndrome de fatiga crónica, y malviviendo.
  1. Mención aparte merecen aquellos pacientes, diagnosticados o no de hipotiroidismo, tratados o no con tiroxina y cuya TSH está por encima de 3 mcUI/ml…si siguen teniendo síntomas…es porque esa TSH no es normal, y debería iniciarse o ajustarse el tratamiento. Ya he comentado en otros post que los valores “normales” de TSH deberían actualizarse: en la mayoría de laboratorios, se consideran normales unos rangos de TSH entre 0,30 y 4,5 mcUI/ml…incluso se sigue considerando normal una TSH de 5 mcUI/ml y, en muchas ocasiones no se inicia tratamiento mientras la TSH esté por debajo de 10 mcUI/ml.  Pero, afortunadamente para los pacientes, cada vez más estudios, sociedades científicas y endocrinólogos, avalan (avalamos) la consideración de hipotiroidismo subclínico con cifras de TSH superiores a 2,5-3 mcUI/ml, ya que, como se ha comprobado,  el 95 % de personas sanas sin patología tiroidea, tienen una TSH inferior a 2,5 mcUI/ml,  y el 97,5 % de ellas, una TSH máxima de 3,24 mcUI/ml. Muchos endocrinos y plataformas de pacientes luchamos para que se actualicen estos valores de referencia…pero aún persiste la idea de que no pasa nada por tener la TSH en 5 mcUI/ml.

¿Y por qué os cuento todo esto?

Porque  en los últimos años, cada vez somos más los médicos que pensamos, a la luz de varios estudios, que la fibromialgia y el síndrome de fática crónica, pueden tener su origen en una disfunción del tiroides, mi glándula favorita.

Se sabe que un porcentaje elevado de pacientes con estas patologías, asocian hipotiroidismo, y, sin embargo, no mejoran sus síntomas con el tratamiento hormonal a base de T4, ni siquiera cuando sus niveles de TSH son los adecuados.

Otros muchos han sido evaluados y no se les ha detectado problema tiroideo alguno (lo que no quiere decir que no lo tengan).

Además, hasta hace unos años, el tratamiento del hipotiroidismo se realizaba combinando T4 y T3 en un solo fármaco…después se pensó que, como la T4 tiene que transformarse en T3, si a los pacientes hipotiroideos se les administraba únicamente T4, ésta sería suficiente para tratar su enfermedad, y a muchos les fue bien…pero otros comenzaron a notar síntomas que, en principio no podían ser atribuidos al hipotiroidismo porque las hormonas estaban perfectas…así que suponéis cómo acabaron, ¿verdad? Si, diagnosticados de fibromialgia o, peor aún…tachados de “quejicas”, “ansiosos”, “depresivos”…

Como ya he comentado en otros post, el tiroides produce varias hormonas, entre ellas, la T4, que es una hormona” de reserva”, inactiva, y que debe transformarse en T3, que es la hormona que ejerce funciones tan importantes como regular el metabolismo, la temperatura, la digestión, el ritmo cardiaco… ¿pero qué ocurre si esta conversión no tiene lugar? ¿Si hay suficiente T4, pero ésta no se transforma en la hormona “de verdad”? ¿O peor aún, si la T4 se transforma en T3 pero en una T3 “ineficaz”?…pues que los análisis estarán perfectos, pero el paciente estará hipotiroideo.

WIKI TIROIDES 2 EFECTOS

Fuente: bioquimicaenlaclinica.wikispaces.com

Existen una gran cantidad de situaciones en las que el organismo no es capaz de convertir la T4 en T3 o esta conversión es ineficaz:

  • Muchas enfermedades o situaciones estresantes pueden provocar esta alteración: infecciones graves, ingresos hospitalarios, cirugías, anorexia nerviosa, estrés importante (muerte de un ser querido, accidentes…), hígado graso, diabetes, resistencia a la insulina…desde hace años, esta situación ha sido llamada Síndrome del enfermo eutiroideo, que, a grandes rasgos consiste en que, en estos pacientes con enfermedades graves puede aparecer una alteración en los valores de hormonas tiroideas (generalmente hipotiroidismo) sin existir una enfermedad tiroidea real.
  • La toma de ciertos medicamentos tan cotidianos como la aspirina, o los anticonceptivos orales, puede también alterar la conversión de T4 en T3.
  • Otras veces esto ocurre por déficit de ciertos micronutrientes como el selenio, el zinc o el hierro que son imprescindibles para facilitar esa conversión.

El mecanismo por el que la T4 no es capaz de convertirse a T3 es complejo…por lo que no voy a profundizar en él, pero si os interesa mucho, podría escribir un post sobre ello.

El diagnóstico es relativamente sencillo: solicitar determinación de T3…y saber interpretar los resultados. Si los niveles de TSH y T4 libre son óptimos, y los de T3 están disminuidos…la conversión falla, pero esto es algo que nunca se detectará por los cauces habituales (normalmente sólo se determina TSH y, con suerte, T4)

Y el tratamiento, por tanto, dependerá de la causa y de si el paciente ya está diagnosticado o no de hipotiroidismo y en tratamiento con tiroxina. Así, si el problema es un déficit nutricional, habrá que suplementarlo, si el paciente es hipotiroideo y ya toma T4, habrá que adicionar T3 a su tratamiento habitual, si el problema es un déficit de T3, el tratamiento es…T3.

Lamentablemente, en España es difícil conseguir T3, ya que únicamente se prescribe en ciertos casos muy concretos (no voy a extenderme), y aún más difícil es que desde las consultas médicas se solicite determinación de T3 libre…pero creo que si empezáramos a darle valor a este tema, la situación podría mejorar para muchos pacientes erróneamente diagnosticados.

Evidentemente, no todos los pacientes con fibromialgia,  síndrome de fatiga crónica y otras “nuevas enfermedades” invalidantes tienen esta disfunción tiroidea, existen otras alteraciones que han sido relacionadas con estas patologías, y podría escribir y escribir y no acabaría en semanas…así que he querido centrarme en el hipotiroidismo por déficit de T3 dado que es el que más relación tiene con mi especialidad…y creo que merece la pena tenerlo en cuenta, ¿no os parece?

Referencias:  

 FUENTE DEL post: blog cómo entender a tu endocrino, https://comoentenderatuendocrino.wordpress.com/2015/10/05/existe-realmente-la-fibromialgia/

7 datos sobre la vacuna del papiloma humano (VPH) que seguramente desconocías…

  1. El virus del papiloma humano (VPH) se divide en tipos de alto riesgo y de bajo riesgo según su oncogenicidad.
  2. La infección por VPH es condición necesaria pero no suficiente para el desarrollo de cáncer de cuello de útero. Otros factores de índole socioeconómica y de prácticas sexuales se han visto relacionados con el desarrollo del tumor. El preservativo es factor protector pero no protege por completo.
  3. No existe aún ningún estudio que haya podido evaluar la posibilidad de que la vacuna disminuya la probabilidad de padecer cáncer de cuello de útero. Sí ha demostrado disminuir la aparición de neoplasia intraepitelial cervical.
  4. Los datos de seguridad publicados de acuerdo con los ensayos clínicos aleatorizados (ECA) no han encontrado efectos adversos graves atribuibles a la vacuna. Dichos trabajos son los financiados por los laboratorios fabricantes. Sin embargo, los datos procedentes de registros de farmacovigilancia muestran un número de episodios adversos (leves y graves) notablemente superior al resto de vacunas comercializadas.
  5. La relación coste-efectividad de la vacuna dependerá de la necesidad de revacunación, la disminución de los costes y el mantenimiento de buenos programas de diagnóstico precoz mediante citología y detección de VPH.
  6. Existen múltiples incógnitas que despejar en torno a esta vacuna, especialmente en relación con la duración de su protección o los efectos en mujeres previamente infectadas.
  7. El coste de oportunidad de la introducción de la vacuna del VPH en el calendario de vacunaciones de España es elevado, especialmente en un momento de crisis económica en el que la “disponibilidad a pagar” del sistema sanitario puede verse reducida. Por ejemplo, hay desabastecimiento cada cierto tiempo de vacunas coste-efectivas para otras patologías como la hepatitis A, B, C… y no asistimos a una campaña de promoción de su extensión a toda la población en edad fértil.
Dice Jara: «Sería deseable desarrollar estrategias de abordaje de los problemas de salud de la mujer desde una perspectiva más amplia, sin caer en reduccionismos microbiológicos que pueden incrementar las desigualdades y obviar aspectos importantes de los problemas que se quieren solucionar. Merece la pena que leáis el estudio completo pues ofrece un marco riguroso e independiente, sin los conflictos de interés a los que estamos» acostumbradas en relación a este tema, ahora que la vacuna nonavalente y la vacunación a niños es el nuevo capítulo de la campaña pro-vacuna-del-VPH en casi todos los medios de información o blogs médicos.
Mientras tanto, ¿Cuántas de vosotras sois conscientes de que se contagia por la piel, cuando introducís un dedo en la vagina, cuando os frotáis contra vuestro partenaire sexual? Para todo ello ni la vacuna ni el preservativo son útiles. Entonces, ¿qué prevención hace esa vacuna tan cacareada?
FUENTES:
– artículo de Enrique Gavilán (@enriquegavilan), médico de familia Las medias verdades ocultas de la vacuna del papiloma (abril de 2013)
– artículo de Enrique Gavilán en la revista Actualización en Medicina de Familia.
En abril de 2013 el periodista M. Jara (@MiguelJaraBlog) publicaba, basándose en ambas revisiones médicas, esos siete puntos que he copiado casi literalmente  de su blog.

autoestima y endometriosis

Una enfermedad crónica disminuye nuestra autoestima porque afecta nuestra identidad y, en ocasiones a nuestra autoimagen. Sufrir una dolencia que no tiene cura, como la endometriosis, puede reducir nuestra sensación de control y seguridad, aumentando nuestra dependencia y sentimientos de incapacidad.

Una persona con baja autoestima suele pensar de forma negativa sobre sí misma pero la baja autoestima se sustenta más en creencias que en hechos y las creencias se pueden cambiar.

‪‎Causas‬

Cada persona sigue su camino en la vida propio y único y se va formando su autoestima. El proceso suele ser gradual y puede no darse cuenta. En esa construcción, las experiencias que atraviesa y las personas con quienes se relaciona influyen decisivamente.

Durante los primeros años de la vida, y también de adulta, puede vivir experiencias negativas que pueden dañar su autoestima y comenzar a sentirse poco valiosa. Algunas de esas experiencias pueden ser:

* Ser víctima de abusos (sexuales, físicos o emocionales) y la pérdida de control asociada a ellos [la violencia institucional, hospitalaria o ginecológica son abusos, el negar tu dolor es abuso]
* Haber visto desatendidas sus necesidades básicas en la infancia.
* Fracasar en cumplir con las expectativas de sus padres.
* Sentirse el “bicho raro” de la escuela.
* Sufrir discriminación (por discapacidad, apariencia, estatus social o cualquier otra circunstancia).
* Verse empujada por la presión social para seguir determinadas normas.
* Sufrir acoso o bullying laboral.
* Padecer enfermedades que condicionen sus actividades cotidianas o impacten en su calidad de vida.
* Sufrir por la pérdida de personas importantes de su vida.
* Sufrir por exclusión social y soledad.
* Afrontar el desempleo o condiciones laborales precarias.

Al atravesar experiencias dolorosas como ésas, la persona puede ir formándose una opinión negativa sobre su apariencia, su inteligencia o sus capacidades. Y, cuando ocurre algo que le hace recordar esas experiencias vividas, adopta una actitud negativa a la hora de enfrentarse a las nuevas experiencias.

Dependiendo de lo intensas y arraigadas que estén las creencias negativas sobre sí misma puede sentirse mal o incluso fatal y quizás trate de evadir ese mal trago. Pero lo malo de intentar escapar de esa experiencia es que eso re-confirma sus creencias negativas: Se hacen más fuertes. Y de esta forma disminuye la posibilidad de superar una situación similar en el futuro. Se construye un círculo vicioso que parece indestructible pero no lo es porque se sustenta en creencias que se pueden cambiar.

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Consecuencias‬

De una u otra manera, todas las áreas de la vida quedan afectadas cuando la persona piensa así de mal sobre sí misma. Veamos algunas de las situaciones más comunes:

*Puede embarcarse en relaciones personales tóxicas, destructivas, porque no se hace valer para ser tratada con el respeto y amor que merece cualquier persona.

*Puede decidir no involucrarse en muchas actividades para evitar las críticas de la gente, porque se las toma muy a pecho.

*Puede que evite tareas por miedo a no hacerlo perfecto o, incluso, que deje de optar a algún puesto de trabajo por no verse lo suficientemente buena para el mismo.

Si, en lugar de esas creencias negativas, la persona tuviese una autoestima sana, tendría mejores herramientas para afrontar esas situaciones.

FUENTE: La información que has leído es una adaptación al español de la publicada en la página Mind.org, sobre la baja autoestima

el coaching de salud y los pacientes

Muchas personas me han preguntado cómo podría ayudarles un coach de salud y sexualidad en la vivencia de su enfermedad, en concreto de la endometriosis. He decidido abrir este post para intentar explicar mejor lo que hace una coach de salud y sexualidad. Doy por hecho que ya te has leído la política de contenidos médicos y todas las exenciones de responsabilidad. Así que me queda por responder a menos preguntas 🙂

Dado que los coaches de salud no tienen ni la regulación del estudio ni la responsabilidad, ante la ley española, para diagnosticar y/o tratar pacientes, nuestra labor sólo puede ser la de un acompañamiento ético que ahorre tiempo y sufrimiento a nuestras coachees. En todos los casos (clientes/coachees) se mantiene una vinculación con un profesional de la sanidad. Este profesional sanitario puede ser: un médico de atención primaria, especialista (normalmente ginecología), fisioterapeuta, psicólogo, psiquiatra. Es este profesional quien tiene la responsabilidad del diagnóstico y tratamiento. También debería ser su labor el ofrecer información exhaustiva y actualizada y pronóstico a la paciente, información que pueda orientarla en la toma de decisiones sobre su proceso de enfermedad.

Sin embargo, esto no siempre es así, por desgracia. La información fiable, contrastada y con una perspectiva sistémica de las enfermedades «femeninas» brilla por su ausencia, lo que lleva a falta de adherencia a los tratamientos convencionales y a lanzarse a las medicinas complementarias. En la intersección entre la terapéutica y las pseudociencias estamos los coaches y educadores especializados en salud y sexualidad.

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Éste es el aspecto de una coach de salud 😉

Como coaches tenemos un compromiso con nuestros clientes para el cambio de sus hábitos de vida hacia unos más saludables, en función de sus objetivos vitales. Hemos de hacer equipo tanto con la coachee (clienta) como con el personal sanitario. Somos quienes traducimos los requerimientos médicos al estilo de vida y creencias de la paciente.

En este círculo virtuoso, las coaches de salud enviamos a nuestras pacientes/clientas a los médicos y/o especialistas adecuados (por ejemplo, médicos nutricionistas o endocrinos) para que les hagan un diagnóstico apropiado. Los profesionales sanitarios, por su parte, pueden derivar a sus pacientes a sesiones de coaching para la salud y coaching sexual como una manera de aumentar la adherencia al tratamiento, tratar el estrés y la incertidumbre ante el procedimiento sanitario, mejorar los hábitos de pensamiento y por lo tanto profundizar en la mejora de la salud en el largo plazo. Esas son algunas de las cuestiones que muchas veces un médico no dispone del tiempo suficiente para tratar en consulta pero que, evidentemente, necesitan un acompañamiento y una atención, tanto de la propia paciente como, a veces, del profesional mismo.

a-handful-1487376-1279x900La línea maestra que nos guía al profesional sanitario y a mí como coach es el bienestar de la paciente. Es importante añadir que el coach de salud no está supeditado al profesional sanitario, sino que somos complementarios. Nuestro objetivo también es la recuperación de la salud de la paciente/coachee, lo más rápido posible. El profesional sanitario diagnostica y ofrece alternativas de tratamiento; el coach de salud, con los informes médicos, puede comenzar su labor conociendo qué tipo de dolencias y síntomas tiene la persona que ha recurrido a él como cliente/coachee. Si el profesional sanitario quiere, puede aportar su punto de vista o aspecto que él crea interesantes a trabajar, pero con total libertad por parte del coach y de su clienta a orientar el proceso de coaching como crea oportuna.

Los límites del acuerdo de coaching los marca la clienta en función de sus objetivos. Las coaches de salud muchas veces mejoramos como «efecto secundario» la autoestima y autoeficacia de las pacientes de esos profesionales sanitarios, que muchas veces está  «herida» por la incomprensión, la ignorancia o una cirugía. Los coaches de salud partimos de la base de que ellas, las mujeres que nos consultan, tienen fortaleza para tomar las riendas de sus vidas, pueden ser «gestoras de su propia salud»

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Como dice Natividad Alcalde,  «El Coach puede hacer justamente hincapié en estos aspectos y acompañar a la persona para que recupere sus componentes de la salud. El cuerpo humano es un sistema con un nivel increíble de coordinación física y bioquímica. Sin embargo, estos procesos son alterados por lo que hacemos conscientemente, por lo que pensamos, sentimos o reaccionamos. Nuestros pensamientos y emociones pertenecen al grupo de factores que pueden catalizar procesos de salud. Hay que recordar que salud es algo más que ausencia de dolor. La persona auténticamente sana es la que tiene ilusión por las cosas. Es creativa, alegre y con deseos de vivir. Si la tristeza y la desilusión se asientan en nuestro interior, habremos comenzado el camino hacia el deterioro. Si esto es así, dado el sello dinámico y dual de todos los procesos, quiere decir que al revés también funciona. Es decir, nuestros pensamientos y reacciones pueden inducir al equilibrio del sistema y reparar un funcionamiento deficiente».

Un buen entrenamiento nos ayudará a lograr estas mejoras y a sentirnos satisfechos con nosotros mismos, al haber participado activamente en la recuperación de nuestra salud, en lugar de dejar que alguien ajeno a nosotros cargue con la responsabilidad de devolvernos nuestro bienestar.salud ginecológica y sexual

los blogs de pacientes

No todo vale en salud, especialmente cuando hay intereses comerciales por medio. Respecto a la información que proviene de otras fuentes (tratamientos complementarios, etc.), conviene examinarla con ojo crítico y consultar con redes profesionales.

Voy a poner el ejemplo de este blog: Rompe el silencio es un proyecto de activismo e información en salud para pacientes. Quería dar algunas pautas y reflexiones respecto a la endometriosis. Aunque procuro documentarme, en general están basados en mi experiencia y background personales con mis procesos de salud y enfermedad, centrándome en la endometriosis.

Peeero los contenidos y opiniones aquí recogidos no sustituyen los consejos médicos de tu proveedor de cuidados médicos. Lo que para mí funciona (o no) puede ser perjudicial para ti (o no). Sólo me responsabilizo de que la información presentada en este sitio web sea fidedigna y de fuentes de mi confianza en el momento de su publicación. Conforme pasa el tiempo «y las ciencias adelantan» surge nueva información científica y médica que puede hacer que la información presentada aquí pierda vigencia.

Como dice la maravillosa Domando al lobo:

Aquí sólo cuento cómo vivo mis enfermedades y tu médico NO se llama Dr. Google 😛

A todas nos ha pasado que hemos ido a san Google a diagnosticarnos eso a lo que la médica no presta ninguna atención. Si lees información médica en internet, sobre endometriosis, presta mucha atención a quién escribe, a qué intereses responde y procura buscar las fuentes apropiadas y oficiales para estar al tanto de la información vigente en temas científicos, médicos y legales.Te recomiendo, si tienes alguna enfermedad o sospechas que la sintomatología que sientes podría ser patológica, que consultes con personal sanitario en primer lugar, antes que un blog.

Lo ideal es que tus opciones de tratamiento médico estén supervisadas, apoyadas o prescritas por un(a) profesional sanitario/a en conjunción contigo. Si no es el caso, cambia de médica, de especialista, de enfoque. No te resignes, comunica y reclama tus derechos pero no te dejes estafar, tampoco, por «profesionales» que pretenden mejorar los síntomas de la endometriosis sin siquiera haber hecho nutrición y dietética.

Dicho lo cual, os remito a mi exención de responsabilidad: «El material de este sitio web no pretende ni debe ser utilizado como sustituto de una consulta personal con un(a) médica/o o un(a) terapeuta. La información ofrecida en este sitio web tiene un uso exclusivamente informativo y no debe ser utilizada para diagnosticar una enfermedad, condición médica o para prescribir tratamiento alguno».

Pues eso: habla con tu ginecóloga o médica de atención primaria. Y, si no os ponéis de acuerdo, cambia de profesional.