en qué consistió la Endometriosis Summit

He pedido a la paciente experta Irene Mittnacht que escriba una reseña y la he editado para que el post esté más completo. Gracias por colaborar a difundir conocimiento situado, Irene #JuntasSomosMasFuertes.

El pasado 3 de marzo tuvo lugar en Hoboken (Nueva Jersey) la Endometriosis Summit, la primera conferencia sobre endometriosis en Estados Unidos que ha contado con la participación tanto de pacientes como de personal médico, y sin intervención alguna de la industria farmacéutica. En el evento, organizado por la fisioterapeuta Sallie Sarrel y el cirujano Andrea Vidali, participaron más de 25 especialistas incluyendo expertos en cirugía de escisión, investigación, ginecología, fisioterapia, nutrición, urología, sexualidad y género.

Esta conferencia ha sido la primera de este tipo celebrada en Estados Unidos sobre endometriosis: es la primera vez que especialistas que no están patrocinados por ninguna empresa farmacéutica se sientan a conversar en público sobre los problemas que siguen existiendo a la hora de formar e informar al personal sanitario sobre la enfermedad. Así mismo, también ha sido pionera en ofrecer por primera vez una mesa redonda sobre seguridad, sexualidad y diversidad de género en el que pacientes LGTBIQ+ tuvieron la oportunidad de compartir sus experiencias.

La primera vez que un evento #PatientCentered donde #PatientsIncluded se celebrara en España fue en 2017, en las VII Jornadas de endometriosis de Madrid, donde activistas como Mayte Hernández e Irene Aterido e investigadoras independientes como la dra. Ocón, Barranco Castillo, Fundación Alborada ofrecieron ponencias sin financiación de ninguna empresa de suministros médicos, parafarmacia, medicamentos, centros sanitarios privados ni clínicas de fertilidad. Pocas veces ocurre que un evento de endometriosis no tenga conflictos de interés sanitario ni en España ni en Europa; hay que recordar que el streaming de la Endometriosis Summit fue ofrecido por Lumenis.

Heather Guidone, del Center for Endometriosis Care en Atlanta, fue la encargada de la ponencia inaugural, en la que recalcó la importancia de crear conciencia social sobre la endometriosis a través de experiencias personales, a ser posible creando a la vez cambios a nivel político y aumentos en los presupuestos de investigación. Según ella, actualmente no existen incentivos para mejorar la calidad del tratamiento de la endometriosis, ya que el sistema de salud se beneficia de realizar intervenciones incompletas o histerectomías que obligan a las afectadas a tener que pasar por el quirófano en múltiples ocasiones. Así mismo, Guidone invitó a las asistentes a preguntarse a quién beneficia el insistir en el uso de análogos de la GnRH (y otros tratamientos hormonales anovulatorios) como ‘diagnóstico’ o ‘tratamiento’. La respuesta es clara: a las empresas farmacéuticas. Según Guidone, los intereses económicos y las agendas políticas no deberían determinar los protocolos de atención médica de la endometriosis.

De especial interés es el llamamiento y la crítica que todos los especialistas hicieron a la Asociación Americana de Obstetricia y Ginecología (ACOG, la equivalente a la SEGO española) durante la Endometriosis Summit ya que, en su opinión, el protocolo existente para la detección y el tratamiento de la endometriosis es anticuado e insuficiente, y daña el bienestar y la calidad de vida de los pacientes.

La gran mayoría de los especialistas asistentes se declaró, asimismo, en contra de la utilización de tratamientos hormonales a modo de diagnóstico como dicta la ACOG (y la SEGO y la Guía del Ministerio), ya que consideran que no hay datos concluyentes sobre la eficacia de estos fármacos y que lo único que hacen es enmascarar los síntomas y retrasar el diagnóstico.

Por otra parte se hizo mucho hincapié en definir la endometriosis, no como una enfermedad ginecológica, sino como una enfermedad sistémica e inflamatoria que, como tal, debe ser tratada por un equipo multidisciplinar, tanto en la mesa de operaciones como en el postoperatorio y en todas las etapas de la vida del paciente. Todos los participantes insistieron además en la necesidad de dejar de difundir teorías obsoletas sobre el origen de la enfermedad, como la teoría de la menstruación retrógrada (Sampson, 1921). Según ellos, esta teoría ha sido refutada en multitud de estudios y no debería seguir utilizándose ya que hoy en día se sabe que no hace falta poseer un útero o menstruar para desarrollar la enfermedad. Lamentablemente, muchos profesionales sanitarios (y medios de comunicación sin información actualizada) siguen difundiendo esta información, por ignorancia o por convicción, lo que conlleva un elevado número de tratamientos fallidos e histerectomías innecesarias.

Todos los participantes coincidieron de forma unánime en que el mejor tratamiento y diagnóstico a día de hoy es cirugía laparoscópica de escisión, no de ablación, y que debe ser siempre realizada por ginecólogos/as especializados/as en endometriosis acompañados de un equipo multidisciplinar de cirujanos/as generales, torácicos/as, digestivos/as y de urología.

Los síntomas de la endometriosis pueden presentarse a edades muy tempranas, incluso antes de la menstruación, por lo que es importante educar a los pediatras para que sean capaces de reconocer la enfermedad y derivar a especialistas lo antes posible. Según la doctora Iris Orbuch, el 70% de las/os adolescentes que presentan dismenorrea que no se resuelve con antiinflamatorios podría padecer endometriosis, por lo que la educación del personal sanitario es vital para reducir el tiempo de espera hasta obtener un diagnóstico. También subrayó que la endometriosis extendida y la endometriosis profunda o infiltrativa son comunes entre adolescentes y no únicamente en adultas. Según Orbuch, es muy importante diagnosticar la enfermedad cuanto antes y realizar cirugía de escisión, ya que múltiples estudios demuestran que existe una menor prevalencia de síntomas y puede evitar la cronificación del dolor.

Dado que en Estados Unidos aún no existe un programa de acción nacional para combatir la endometriosis, al contrario que en Australia o Reino Unido (o Catalunya en España), las asociaciones de pacientes están tomando medidas por su cuenta. En la primera mesa redonda, Shannon Cohn, productora y directora del documental ‘Endo What?que ayudé a difundir en España a través de la entrevista que le realicé en 2016 para Endoinformacion.com, luego revisé el subtitulado al español junto con Endomadrid y que se ha estrenado en la Cineteca el pasado viernes, 22 de marzo en Madrid, anunció que su organización acababa de poner en marcha un programa con el que enviarán 500 paquetes de información sobre endometriosis a enfermeras de colegios de todo el país.

Otra de las intervenciones más destacadas fue la de la doctora Noemie Elhadad, profesora de la Universidad de Columbia y principal investigadora del programa Citizen Endo, que aspira a crear un fenotipo de la enfermedad a través de la aplicación móvil Phendo.

Los especialistas y cirujanos presentes coincidieron en la necesidad de incluir la endometriosis en el temario general de la carrera de Medicina o Ciencias de la Salud, al igual que otras patologías que presentan el mismo número de pacientes. La creación de una comunidad de especialistas de endometriosis, así como de estándares oficiales y protocolos para realizar la cirugía por escisión fueron los temas más comentados, ya que, según los ponentes, este tipo de cirugía es muy complicada y especializada, y requiere de años de formación ad hoc.

La intervención temprana, cuando la/os pacientes aún no presentan un gran abanico de síntomas, es el factor más importante del tratamiento. Según ellos, si se espera hasta que las afectadas de endo estén debilitadas físicamente, no sean capaces de trabajar o no tengan los medios económicos o el apoyo necesarios, no van a tener los mejores resultados que se podrían conseguir en el postoperatorio. De ahí la importancia de buscar recursos, informarse bien sobre la enfermedad, y aprender a preguntar en consulta y distinguir quiénes son buenos/as especialistas y cirujanos/as de escisión y, quiénes, no. Es una cuestión de calidad de vida futura.

La doctora Jessica Drummond, especializada en salud hormonal femenina y con quien se está formando como única europea Alicia Bello Hardisson, de Recupera Tu Ciclo, mencionó la importancia de seguir una dieta antiinflamatoria para ayudar a combatir los síntomas de la endometriosis. Al tener un gran componente autoinmune, la endometriosis y la adenomiosis afectan de manera diferente a cada personapaciente, y, por lo tanto, es importante consultar con un(a) experto/a en nutrición funcional y adaptar la dieta de forma personalizada. Destacó además estudios recientes que indican un posible vínculo entre la endometriosis y trastornos como la permeabilidad intestinal o el sobrecrecimiento bacteriano intestinal (SIBO) y que en los próximos años puede que ayuden a comprender varios componentes y mecanismos de la enfermedad.

En el panel ‘Endometriosis de pies a cabeza’ varios de los expertos discutieron sobre la importancia de la fisioterapia de suelo pélvico en el tratamiento de los síntomas de la endometriosis, del postoperatorio, así como el tratamiento de todas las enfermedades asociadas que surgen a raíz de la enfermedad, como consecuencia de las operaciones quirúrgicas o por los efectos secundarios de los tratamientos hormonales, como pueden ser la disfunción de suelo pélvico, cistitis intersticial, adherencias pélvicas y abdominales, hernias, etc.

La fisioterapeuta Tayyaba Ahmed hizo una muy buena descripción de los mecanismos que contribuyen al dolor crónico, ya que el dolor constante provocado por la endometriosis puede terminar afectando a todo el cuerpo (espasmos musculares, inflamación, cambios mecánicos, irritación de nervios periféricos, debilidad muscular) y provocar cambios en la forma en que el cerebro procesa las señales del dolor (sensitibilizzación central, hiperalgesia). Otro factor que puede causar dolor y que puede aparecer en combinación con la endometriosis o tras intervenciones quirúrgicas son las hernias o los problemas con la vejiga. El cirujano Marc Zoland recalcó que es habitual que los especialistas en endometriosis no vean las hernias durante la operación, ya que las intervenciones laparoscópicas para endometriosis son intra-peritoneales, por lo que es necesario realizar una intervención por separado.

La última mesa redonda de la conferencia subrayó la importancia del lenguaje usado tanto por el personal sanitario como por las asociaciones de pacientes a la hora de tratar con personas LGTBQI+, ya que la enfermedad también afecta a mujeres lesbianas y bisexuales, hombres trans, personas intersexuales y personas no binarias. Este grupo de personas con endometriosis tiene muchísimas más dificultades que las mujeres cis-género a la hora de recibir tratamiento y encontrar apoyo, por una parte por la discriminación que sufren por parte del personal sanitario y los centros hospitalarios y, por otra, debido a las experiencias traumáticas que hayan podido originar de tratamientos anteriores. Cori Smith dio ejemplos de cómo actualizar los formularios de admisión a hospitales dejando un espacio libre para que la persona indique sus datos y pronombre personal preferido de forma libre (sin marcar nada en la casillas), o de cómo las asociaciones de afectadas podrían utilizar un lenguaje más incluyente para identidades de género no femeninas. Irene Aterido, de Me Duele La Regla es pionera en introducir la perspectiva de género en la atención a los hombres trans y personas no binarias con endometriosis, para lo que se ha puesto en contacto con la FELGTB y Trànsit en Barcelona.

matronas catalanas organizan un acto de divulgación de la endometriosis

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En septiembre de 2018 se ha presentado en el Departamento de Salud (Cataluña), el primer protocolo de atención a la endometriosis. El Modelo de atención a la endometriosis en Cataluña pretende mejorar la salud de las mujeres afectadas y tiene una visión más allá del propio sistema sanitario. La concienciación de la sociedad, especialmente las mujeres más jóvenes, es fundamental para modificar la percepción social de este problema de salud. Uno de los obstáculos para el diagnóstico rápido de esta patología es, precisamente, la normalización del dolor menstrual y, en consecuencia, el retraso en la búsqueda de atención sanitaria. Y, por otra parte, la estigmatización, y, a veces, discriminación, de las mujeres con endometriosis raíz de la expresión del dolor y el malestar.

 Este protocolo debe motivar a los profesionales a actualizar los conocimientos sobre esta enfermedad y mejorar la atención, diagnóstico y tratamiento de las mujeres que lo padecen. Esta sesión es el fruto de la colaboración de la Asociación de Afectadas de Endometriosis de Cataluña con la Asociación Catalana de Comadronas.

Fuente: ENDO&cat

Fibromialgia: Evidencias bio, psicosociales y medioambientales

La directora del Programa Mujeres, Salud y Calidad de Vida del CAPS de Barcelona, la doctora Carme Valls Llobet participó el 12 de mayo en esta jornada de la Universidad Pública de Navarra en el marco de Universidad Saludable y en colaboración con la Asociación Frida sobre fibromialgia. Como sabéis, gran parte de las enfermas de endometriosis sufrimos también fibromialgia y hay además una teoría circulando de que parte de estas enfermas la sufren precisamente desde la operación pélvica (por supuesto, esto no presupone una relación causa-efecto). Esta controvertida hipótesis esperemos que sea investigada como tantos otros claroscuros tanto de la fibro como de la endo.

La jornada de la que os ofrecemos el vídeo se centró en evidenciar la “invisibilidad legal y social de la fibromialgia” y ver qué se puede hacer desde diferentes sectores para contribuir a que se transformen algunas dinámicas en torno a la misma, de manera que se mejore la atención de las personas que la padecen, fundamentalmente mujeres. El director de la jornada fue Txema Uribe Oyarbide, del departamento de Trabajo Social Universidad Pública de Navarra

Dentro vídeo

https://upnatv.unavarra.es/upnatvscripts/EmbedCodeGen.php?file=sites/default/files/videos/pub/converted/21635_carme_valls.mp4&node=node/3418

pacientes expertas como determinantes de salud

El pasado lunes, 16 de enero, se inauguró el segundo curso de paciente experto en enfermedades crónicas de la facultad de Ciencias de la salud de la URJC. El primer curso insufló vida a este blog y sobre todo a su autora, así que sólo puedo decir cosas bonitas de sus directores y profesorado.

Cuando me preguntan cómo se llama el curso que hice, juego con la ambigüedad del título de experto [he utilizado el genérico masculino como universal en toda la ponencia]. Experto en enfermedades crónicas lleva a la risa de quienes tienen poco trato con el sistema sanitario. Título de experto parece una más de esas titulaciones de postgrado que fomentan la «titulitis», inflamación crónica de CV.

Pero la intención de los creadores e impulsores de este curso no creo que fuera ésa. Creo que, siguiendo los pasos de otros programas de paciente experto como los de Stanford, y sus propias experiencias de acercamiento de la universidad a la sociedad en el área suroeste de Madrid, decidieron apostar por una formación pública, de calidad y accesible a todo tipo de personas, con enfermedades crónicas o no.

Sin embargo, los términos en este campo bailan, y me gustaría hacer un breve repaso por el campo semántico del empoderamiento de los pacientes (descripción de fenómenos: un defecto de socióloga).

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Hablamos de tres niveles de participación que jerarquizo, de menor a mayor deseabilidad, desde los valores de la participación en el sistema sanitario y en los propios procesos de salud y enfermedad:

  1. Información (de arriba abajo, cambiando con internet)
  • Pacientes informados
  • Pacientes activos
  • Pacientes expertos: personas que tienen la confianza, habilidades, información y conocimiento necesarios para desempeñar un papel central en la gestión de la vida con enfermedades crónicas.
  1. Opinión (única e intransferible)
  • El paciente en el centro
  • Humanizar la asistencia
  • Experiencia del paciente
  • Satisfacción del paciente
  1. Decisión
  • Pacientes empoderado: no es un invento de perroflautas ni sólo de feministas, el término tiene una construcción y tradición teóricas potentes.
  • Paciente im-paciente (impatient):  término bromista tomado de un falso amigo
  • Paciente inquieto (Irene Aterido)
  • Paciente altamente implicado
  • Co-decisión y advocacy (defensa de los derechos de los pacientes).

Tres niveles… y dos premisas:

Primera: Nadie puede empoderarte si tú no lo deseas ni estás formada para esa igualación de poder: sería paternalismo. El sistema sanitario no puede empoderar. El sistema político institucional no puede “decidir” empoderar a pacientes desde la salud pública, por ejemplo. Puede «poner los medios» para igualar y remediar inequidades.

Segunda: «Nadie educa a nadie, nadie se educa solo, las personas se educan entre sí mediatizadas por el mundo» (Paulo Freire).

(Hay otras dimensiones aparte de esas tres, pero se basan en otra escala de análisis):

  • e-patient
  • telemedicina
  • e-health

Sobre el tercer nivel, la decisión implica que hay poder en juego, no sólo salud. El poder es una entidad con muchas caras: simbólico, económico, político, de un género sobre otro, geográfico. El poder no es algo que esté concentrado sino distribuido, no siempre de forma equitativa. Reconocer que hay desequilibrios de poder entre el sistema sanitario y pacientes (como entes abstractos) es el paso básico para entender por qué cursos como éste son necesarios. No pretendo insultar vuestra inteligencia pero, sin unas relaciones asimétricas de poder, este curso no tendría lugar. Este curso tiene lugar incluso a pesar de esas desigualdades entre academia, ciencia, pacientes, profesionales sanitarios, especialidades médicas y académicas y agencias políticas. Estamos hablando de un mapa de poder de los actores y actrices en relación al sistema sanitario.

Cuando se logra hablar y titular un curso como de paciente experto, es porque estamos visibilizando unos cambios (deseados o no) en esas relaciones de poder. Reconocer que existe desigualdad no implica que exista conflicto. A su vez, reconocer que, en algunos aspectos, hay conflicto de intereses entre actores/actrices, no quiere decir que haya desigualdad. La realidad es muy compleja.

Apoderarse es ganar poder desde el conflicto. Empoderarse tiene como efecto el establecer nuevas relaciones (de poder) más equitativas entre todos los actores implicados (profesionales, gestores, pacientes y familias). Puede que tenga como efecto secundario el provocar conflicto, fricciones, lucha por los recursos. Pero el efecto primario va a ser tan positivo, potencialmente: construir alianzas de colaboración, que ¡Merecerá la pena el aguantar unos efectos secundarios inherentes a cualquier cambio social! Todo ello se puede vencer recetando empatía a las partes. Ponerse en el lugar del otro es fundamental para construir una sanidad participativa.

Para terminar la parte terminológica, yo diría que la mayoría de quienes os habéis inscrito este año sois pacientes inquietos, con o sin síndromes diagnosticados. Vuestra inquietud intelectual viene tamizada por la experiencia de dolor, de enfermedad, de medicalización, muy probablemente. Decía Stefan Zweig que toda ciencia viene del dolor: “El dolor busca siempre la causa de las cosas, mientras que el bienestar se inclina a estar quieto y a no volver la mirada atrás”.

Sobre el título de esta ponencia: Todas las perspectivas que hablan de paciente experto etc. pecan del gran sesgo de la medicina y la atención médica: el olvido de los determinantes sociales de la salud. La salud y la enfermedad tienen una repercusión social, emocional, ética, que va más allá de lo biológico. Es imprescindible dejar de lado el concepto de salud biologicista o sólo bio-psico-médico (sin el social detrás: es el adjetivo que siempre se cae). El «paciente en el centro» (del sistema sanitario) es, primero, el paciente en su familia, en su trabajo, en los cuidados necesarios para el desarrollo de las actividades cotidianas. La vida es una interrelación de sistemas y, si el sistema sanitario pone al paciente en el centro, estará iluminándolo, sí; acercándose a él, sí; humanizándose, sí; pero, también, seguirá olvidando, ignorando el sistema social que duele. Hay que considerar el marco existencial y las condiciones (políticas, económicas, sociales, culturales) en las que se encuentran las personas y cómo influyen en el proceso de salud-enfermedad y atención sanitaria.

Un sistema social desigual, en el que el acceso a la educación, el empleo, el trabajo de cuidados y la sanidad son desiguales (no lo digo yo, son los determinantes sociales de la salud) o el género (femenino, masculino, otros) o el hábitat (saludable o contaminado) marcan la probabilidad de desarrollar unos u otros cánceres, la posibilidad de acceder a unas u otras pruebas diagnósticas en uno u otro plazo. Un sistema social desigual se refleja en el empoderamiento o des-empoderamiento de las/os pacientes, y en el tipo de comunicación interpersonal en los procesos de salud, enfermedad y atención sanitaria. Como sabemos, la cronicidad es prevenible y modificable, si se ponen los medios. No voy a hablar de los costes directos e indirectos que genera la desatención a la cronicidad ni de que el sistema sanitario sigue un modelo hospitalario de “agudeza”, no de cronicidad. Desde Otawa 1986 poco ha cambiado en la mente de los gestores sanitarios y la clase política pero, afortunadamente, escuelas de pacientes como ésta tendrán un efecto multiplicador en los entornos de cada uno de los agentes de salud que saldrán de esta promoción.

Con la educación para la salud, la promoción en salud, o de hábitos saludables, la capacitación de agentes de salud… logramos que, en sus sistemas familiares, laborales y de ocio, esos pacientes faciliten procesos de cambio en enfermedad y salud. Frente a la concepción dicotómica de salud/enfermedad tenemos que promover un concepto de salud que sea el de la capacidad para seguir obrando, maquinando, proyectando, actuando. Los pacientes no carecen/carecemos de agencia: se la han quitado desde el lenguaje paternalista y medicalizador del discurso dominante en ciencias de la salud. No se la han quitado por mala fe, sino por una serie de prácticas que afianzan el sistema simbólico de dominación. Los actores y actrices del mapa sanitario de una patología se ven, así, en ocasiones, representando un guión malísimo de una película más mala todavía y de bajo presupuesto. Está en manos de todos: universidades, centros clínicos, pacientes, el erosionar y permear un sistema obstruido.

Una sanidad que no escucha al paciente se queda coja y, sin embargo, ocurre todos los días. Los módulos de psicología, comunicación y manejo de emociones ayudan a paliar expectativas poco realistas o frustraciones que esos pacientes tuvieran en cuanto al sistema sanitario. No obstante es el empoderamiento es lo que permite un diálogo en condiciones de igualdad. No de conocimientos, sino de posiciones sociales. En la sanidad participativa, la experiencia del paciente es oro; la vida cotidiana es tan fuente de saberes como PubMed. Esto no lo digo yo: lo han dicho muchos sociólogos antes que yo.

Os dejo aquí la cita de dos iniciativas de pacientes inquietos que me gustan:

  • la revista científica sobre experiencia de pacientes (Patient Experience Journal)
  • y la iniciativa «Pacientes incluidos/as» de Lucien Engelen, REshape Center, Radboudumc, que promulga la revisión por parte de un paciente de los artículos de revistas científicas

El análisis de la gestión sanitaria también se beneficia de la experiencia de los pacientes. La experiencia de los pacientes es conocimiento, es satisfacción, es evaluación, es datos clínicos valiosos.

Se ha demostrado que las personas que asisten a los cursos de educación para la salud y este mismo título universitario de paciente experto tienen mayor autoestima y son más capaces de lidiar con el impacto de la enfermedad a largo plazo en sus vidas. Según las investigaciones llevadas a cabo hasta la fecha, hay evidencias de que:

  • Los programas que enseñan habilidades de autogestión son más eficaces que la simpe información al paciente para mejorar los resultados clínicos.
  • La educación para el autocuidado puede mejorar los resultados y reducir los costes para los pacientes con enfermedades crónicas.
  • Los programas de educación para el autocuidado que reúnen a los pacientes con una variedad de enfermedades crónicas pueden mejorar los resultados clínicos y reducir los costes.

Personalmente sé que la primera promoción logró sacar de casa a un puñado de enfermos crónicos, darles una información sistemática sobre el funcionamiento de la psicología, la fisiología, la farmacología y algunas enfermedades muy prevalentes. Cambió la vida de ese grupo, que sigue vivo en el whatsapp y en encuentros presenciales. Son pacientes informados, con curiosidad, con inquietudes por todas las noticias que van saliendo relacionadas con la salud. Ese curso plantó una semilla que esperamos que recojáis vosotras/os, segunda promoción, y disfrutéis tanto como lo hicimos nosotras/os.

Muchas gracias por vuestra atención.

hablar de salud digital como paciente experta

Hasta la aparición de Internet, el periodismo era el único estamento que informaba sobre salud. En los últimos años, profesionales sanitarios y pacientes como yo hemos abierto blogs y desarrollado contenidos propios de salud. Así, la/el periodista ha dejado de tener la exclusividad de la curación de contenidos. Otro factor a tener en cuenta es que ni profesionales sanitarios ni pacientes están obligados a compartir información con imparcialidad, como sí debe ser el objetivo del periodista de salud.

Así que, ¿Cuál es el papel del periodista en la información digital de salud? ¿Qué criterios deben pedirse a profesionales sanitarios y pacientes que quieren aportar contenidos de salud en la red? A éstas y otras muchas preguntas trataremos de responder en la jornada de Salud Digital  del día 2 de noviembre por la tarde (16:00 – 19:30) en Madrid.

Dicha jornada está organizada por la Asociación de Investigadores en eSalud (AIES) y la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) en el Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social, como jornada previa al I Congreso Nacional de eSalud.

Entre los asistentes se tratará de llegar a un consenso sobre los criterios a tener en cuenta para garantizar la calidad de la información de salud en Internet, así como unas recomendaciones para quienes deseen contribuir a mejorar los contenidos de salud existentes. Participamos pacientes activos, sanitarias, informadoras de salud y otros profesionales. Puedes inscribirte aquí.