derechos de las pacientes con endometriosis

El colegio de médicos catalán elaboró este resumen respecto a pacientes oncológicos. Ojalá para pacientes con endometriosis. Por eso, me he permitido retocarlos 🙂

10. Que la información proporcionada al paciente debe ser clara y comprensible en cuanto a diferenciar lo que son los tratamientos endometriósicos y principales respecto a los demás, así como la necesidad de seguir las indicaciones de los especialistas que lo atienden.

Sobre la obligación de informar y el consentimiento informado La información al paciente (o familiares si aquel consintiera) es una obligación legal y deontológica que debe presidir cualquier acto médico. Le corresponde darla al médico responsable o a cualquier profesional que intervenga en el proceso asistencial.

Tanto la Ley 21/2000, de 29 de diciembre, sobre los derechos de información concerniente a la salud y la autonomía del paciente y la documentación clínica (artículos 2 a 4 y 6 a 7) como el Código de Deontología (normas 22 a 28) regulan y recogen los términos y condiciones en que debe producirse la información en el proceso de toma de decisión por parte del paciente. De todo el proceso de información, deberá dejarse constancia en la historia del paciente.

Sobre la vulnerabilidad del paciente y la información

Como ya se ha indicado, el paciente diagnosticado de una endometriosis es un paciente especialmente vulnerable. La información y el acompañamiento de estos pacientes se hacen especialmente imprescindibles. Si bien los médicos tenemos que velar por una atención médica de buena calidad humana y técnica, también es cierto que tenemos el deber de dar al paciente la máxima información posible sobre su estado de salud, los pasos diagnósticos, las exploraciones complementarias y los tratamientos.

En el caso de enfermedades como la endometriosis, hay que ser especialmente cuidadoso a la hora de informar al paciente de las alteraciones que sufre y del pronóstico. Esta información tiene que ser clara, verídica, mesurada y prudente; expresada con respeto, tacto y discreción. La información debe transmitirse de la forma más esperanzadora posible, lo que no significa generar falsas expectativas o falsas esperanzas de curación o mejora, y teniendo presente que debe ser suficiente y adecuada a las necesidades del paciente en cada momento para que éste pueda decidir y consentir el tratamiento libremente.

Es necesario respetar el derecho del enfermo a no ser informado. Pero, nunca, y mucho menos con este pretexto, mentirle o contribuir al engaño o a la confusión creando falsas expectativas con una justificación compasiva equívoca o con otras finalidades. El médico, en el proceso de atención al paciente, debe preocuparse tanto de la efectividad como de la afectividad, conciliando lo racional con lo relacional, y hacerse así merecedor de la confianza del paciente, para evitar que éste pueda ir a buscar un escenario aparentemente más confortable, pero que no aporte la potencial curación de la enfermedad ni la mejora de sus síntomas.

Sobre el contenido de la información al paciente

En relación con el tratamiento, el médico debe informar al paciente en el sentido expuesto en este documento y, por consiguiente, debe exponerle cuales son los tratamientos específicos validados y consensuados por la comunidad científica que son más indicados para su patología. La información tiene que incluir el procedimiento específico del tratamiento, sus beneficios, sus consecuencias ―como es la toxicidad―, sus riesgos y complicaciones más frecuentes, o infrecuentes, si tuvieran la consideración de muy graves, tanto generales como específicos del paciente.

Es necesario respetar el derecho del paciente a rechazar totalmente o parcialmente el tratamiento, una prueba diagnóstica o la asistencia médica, pero siempre que antes haya sido informado de forma clara de las consecuencias previsibles de su negativa y que se encuentre en condiciones de tener una comprensión lúcida. En ese caso, es importante dejar constancia de ello en la historia clínica e informar de las opciones terapéuticas adaptadas a sus preferencias.*

Precioso, ¿verdad? Ojalá empiecen a cumplirse estos y otros derechos de las pacientes con endometriosis

fuente: https://www.comb.cat/Upload/Documents/7475.PDF - Documento de Posición del Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña - EL ENFERMO CON CÁNCER. LOS TRATAMIENTOS ONCOLÓGICOS Y PALIATIVOS, LAS TERAPIAS SIN EVIDENCIA CIENTÍFICA Y LAS PSEUDOCIENCIAS Con la participación y el consenso de la Sociedad Catalano-Balear de Oncología y de la Sociedad Catalano-Balear de Cuidados Paliativos

autoestima y endometriosis

Una enfermedad crónica disminuye nuestra autoestima porque afecta nuestra identidad y, en ocasiones a nuestra autoimagen. Sufrir una dolencia que no tiene cura, como la endometriosis, puede reducir nuestra sensación de control y seguridad, aumentando nuestra dependencia y sentimientos de incapacidad.

Una persona con baja autoestima suele pensar de forma negativa sobre sí misma pero la baja autoestima se sustenta más en creencias que en hechos y las creencias se pueden cambiar.

‪‎Causas‬

Cada persona sigue su camino en la vida propio y único y se va formando su autoestima. El proceso suele ser gradual y puede no darse cuenta. En esa construcción, las experiencias que atraviesa y las personas con quienes se relaciona influyen decisivamente.

Durante los primeros años de la vida, y también de adulta, puede vivir experiencias negativas que pueden dañar su autoestima y comenzar a sentirse poco valiosa. Algunas de esas experiencias pueden ser:

* Ser víctima de abusos (sexuales, físicos o emocionales) y la pérdida de control asociada a ellos [la violencia institucional, hospitalaria o ginecológica son abusos, el negar tu dolor es abuso]
* Haber visto desatendidas sus necesidades básicas en la infancia.
* Fracasar en cumplir con las expectativas de sus padres.
* Sentirse el “bicho raro” de la escuela.
* Sufrir discriminación (por discapacidad, apariencia, estatus social o cualquier otra circunstancia).
* Verse empujada por la presión social para seguir determinadas normas.
* Sufrir acoso o bullying laboral.
* Padecer enfermedades que condicionen sus actividades cotidianas o impacten en su calidad de vida.
* Sufrir por la pérdida de personas importantes de su vida.
* Sufrir por exclusión social y soledad.
* Afrontar el desempleo o condiciones laborales precarias.

Al atravesar experiencias dolorosas como ésas, la persona puede ir formándose una opinión negativa sobre su apariencia, su inteligencia o sus capacidades. Y, cuando ocurre algo que le hace recordar esas experiencias vividas, adopta una actitud negativa a la hora de enfrentarse a las nuevas experiencias.

Dependiendo de lo intensas y arraigadas que estén las creencias negativas sobre sí misma puede sentirse mal o incluso fatal y quizás trate de evadir ese mal trago. Pero lo malo de intentar escapar de esa experiencia es que eso re-confirma sus creencias negativas: Se hacen más fuertes. Y de esta forma disminuye la posibilidad de superar una situación similar en el futuro. Se construye un círculo vicioso que parece indestructible pero no lo es porque se sustenta en creencias que se pueden cambiar.

epaciente

Consecuencias‬

De una u otra manera, todas las áreas de la vida quedan afectadas cuando la persona piensa así de mal sobre sí misma. Veamos algunas de las situaciones más comunes:

*Puede embarcarse en relaciones personales tóxicas, destructivas, porque no se hace valer para ser tratada con el respeto y amor que merece cualquier persona.

*Puede decidir no involucrarse en muchas actividades para evitar las críticas de la gente, porque se las toma muy a pecho.

*Puede que evite tareas por miedo a no hacerlo perfecto o, incluso, que deje de optar a algún puesto de trabajo por no verse lo suficientemente buena para el mismo.

Si, en lugar de esas creencias negativas, la persona tuviese una autoestima sana, tendría mejores herramientas para afrontar esas situaciones.

FUENTE: La información que has leído es una adaptación al español de la publicada en la página Mind.org, sobre la baja autoestima