en qué consistió la Endometriosis Summit

He pedido a la paciente experta Irene Mittnacht que escriba una reseña y la he editado para que el post esté más completo. Gracias por colaborar a difundir conocimiento situado, Irene #JuntasSomosMasFuertes.

El pasado 3 de marzo tuvo lugar en Hoboken (Nueva Jersey) la Endometriosis Summit, la primera conferencia sobre endometriosis en Estados Unidos que ha contado con la participación tanto de pacientes como de personal médico, y sin intervención alguna de la industria farmacéutica. En el evento, organizado por la fisioterapeuta Sallie Sarrel y el cirujano Andrea Vidali, participaron más de 25 especialistas incluyendo expertos en cirugía de escisión, investigación, ginecología, fisioterapia, nutrición, urología, sexualidad y género.

Esta conferencia ha sido la primera de este tipo celebrada en Estados Unidos sobre endometriosis: es la primera vez que especialistas que no están patrocinados por ninguna empresa farmacéutica se sientan a conversar en público sobre los problemas que siguen existiendo a la hora de formar e informar al personal sanitario sobre la enfermedad. Así mismo, también ha sido pionera en ofrecer por primera vez una mesa redonda sobre seguridad, sexualidad y diversidad de género en el que pacientes LGTBIQ+ tuvieron la oportunidad de compartir sus experiencias.

La primera vez que un evento #PatientCentered donde #PatientsIncluded se celebrara en España fue en 2017, en las VII Jornadas de endometriosis de Madrid, donde activistas como Mayte Hernández e Irene Aterido e investigadoras independientes como la dra. Ocón, Barranco Castillo, Fundación Alborada ofrecieron ponencias sin financiación de ninguna empresa de suministros médicos, parafarmacia, medicamentos, centros sanitarios privados ni clínicas de fertilidad. Pocas veces ocurre que un evento de endometriosis no tenga conflictos de interés sanitario ni en España ni en Europa; hay que recordar que el streaming de la Endometriosis Summit fue ofrecido por Lumenis.

Heather Guidone, del Center for Endometriosis Care en Atlanta, fue la encargada de la ponencia inaugural, en la que recalcó la importancia de crear conciencia social sobre la endometriosis a través de experiencias personales, a ser posible creando a la vez cambios a nivel político y aumentos en los presupuestos de investigación. Según ella, actualmente no existen incentivos para mejorar la calidad del tratamiento de la endometriosis, ya que el sistema de salud se beneficia de realizar intervenciones incompletas o histerectomías que obligan a las afectadas a tener que pasar por el quirófano en múltiples ocasiones. Así mismo, Guidone invitó a las asistentes a preguntarse a quién beneficia el insistir en el uso de análogos de la GnRH (y otros tratamientos hormonales anovulatorios) como ‘diagnóstico’ o ‘tratamiento’. La respuesta es clara: a las empresas farmacéuticas. Según Guidone, los intereses económicos y las agendas políticas no deberían determinar los protocolos de atención médica de la endometriosis.

De especial interés es el llamamiento y la crítica que todos los especialistas hicieron a la Asociación Americana de Obstetricia y Ginecología (ACOG, la equivalente a la SEGO española) durante la Endometriosis Summit ya que, en su opinión, el protocolo existente para la detección y el tratamiento de la endometriosis es anticuado e insuficiente, y daña el bienestar y la calidad de vida de los pacientes.

La gran mayoría de los especialistas asistentes se declaró, asimismo, en contra de la utilización de tratamientos hormonales a modo de diagnóstico como dicta la ACOG (y la SEGO y la Guía del Ministerio), ya que consideran que no hay datos concluyentes sobre la eficacia de estos fármacos y que lo único que hacen es enmascarar los síntomas y retrasar el diagnóstico.

Por otra parte se hizo mucho hincapié en definir la endometriosis, no como una enfermedad ginecológica, sino como una enfermedad sistémica e inflamatoria que, como tal, debe ser tratada por un equipo multidisciplinar, tanto en la mesa de operaciones como en el postoperatorio y en todas las etapas de la vida del paciente. Todos los participantes insistieron además en la necesidad de dejar de difundir teorías obsoletas sobre el origen de la enfermedad, como la teoría de la menstruación retrógrada (Sampson, 1921). Según ellos, esta teoría ha sido refutada en multitud de estudios y no debería seguir utilizándose ya que hoy en día se sabe que no hace falta poseer un útero o menstruar para desarrollar la enfermedad. Lamentablemente, muchos profesionales sanitarios (y medios de comunicación sin información actualizada) siguen difundiendo esta información, por ignorancia o por convicción, lo que conlleva un elevado número de tratamientos fallidos e histerectomías innecesarias.

Todos los participantes coincidieron de forma unánime en que el mejor tratamiento y diagnóstico a día de hoy es cirugía laparoscópica de escisión, no de ablación, y que debe ser siempre realizada por ginecólogos/as especializados/as en endometriosis acompañados de un equipo multidisciplinar de cirujanos/as generales, torácicos/as, digestivos/as y de urología.

Los síntomas de la endometriosis pueden presentarse a edades muy tempranas, incluso antes de la menstruación, por lo que es importante educar a los pediatras para que sean capaces de reconocer la enfermedad y derivar a especialistas lo antes posible. Según la doctora Iris Orbuch, el 70% de las/os adolescentes que presentan dismenorrea que no se resuelve con antiinflamatorios podría padecer endometriosis, por lo que la educación del personal sanitario es vital para reducir el tiempo de espera hasta obtener un diagnóstico. También subrayó que la endometriosis extendida y la endometriosis profunda o infiltrativa son comunes entre adolescentes y no únicamente en adultas. Según Orbuch, es muy importante diagnosticar la enfermedad cuanto antes y realizar cirugía de escisión, ya que múltiples estudios demuestran que existe una menor prevalencia de síntomas y puede evitar la cronificación del dolor.

Dado que en Estados Unidos aún no existe un programa de acción nacional para combatir la endometriosis, al contrario que en Australia o Reino Unido (o Catalunya en España), las asociaciones de pacientes están tomando medidas por su cuenta. En la primera mesa redonda, Shannon Cohn, productora y directora del documental ‘Endo What?que ayudé a difundir en España a través de la entrevista que le realicé en 2016 para Endoinformacion.com, luego revisé el subtitulado al español junto con Endomadrid y que se ha estrenado en la Cineteca el pasado viernes, 22 de marzo en Madrid, anunció que su organización acababa de poner en marcha un programa con el que enviarán 500 paquetes de información sobre endometriosis a enfermeras de colegios de todo el país.

Otra de las intervenciones más destacadas fue la de la doctora Noemie Elhadad, profesora de la Universidad de Columbia y principal investigadora del programa Citizen Endo, que aspira a crear un fenotipo de la enfermedad a través de la aplicación móvil Phendo.

Los especialistas y cirujanos presentes coincidieron en la necesidad de incluir la endometriosis en el temario general de la carrera de Medicina o Ciencias de la Salud, al igual que otras patologías que presentan el mismo número de pacientes. La creación de una comunidad de especialistas de endometriosis, así como de estándares oficiales y protocolos para realizar la cirugía por escisión fueron los temas más comentados, ya que, según los ponentes, este tipo de cirugía es muy complicada y especializada, y requiere de años de formación ad hoc.

La intervención temprana, cuando la/os pacientes aún no presentan un gran abanico de síntomas, es el factor más importante del tratamiento. Según ellos, si se espera hasta que las afectadas de endo estén debilitadas físicamente, no sean capaces de trabajar o no tengan los medios económicos o el apoyo necesarios, no van a tener los mejores resultados que se podrían conseguir en el postoperatorio. De ahí la importancia de buscar recursos, informarse bien sobre la enfermedad, y aprender a preguntar en consulta y distinguir quiénes son buenos/as especialistas y cirujanos/as de escisión y, quiénes, no. Es una cuestión de calidad de vida futura.

La doctora Jessica Drummond, especializada en salud hormonal femenina y con quien se está formando como única europea Alicia Bello Hardisson, de Recupera Tu Ciclo, mencionó la importancia de seguir una dieta antiinflamatoria para ayudar a combatir los síntomas de la endometriosis. Al tener un gran componente autoinmune, la endometriosis y la adenomiosis afectan de manera diferente a cada personapaciente, y, por lo tanto, es importante consultar con un(a) experto/a en nutrición funcional y adaptar la dieta de forma personalizada. Destacó además estudios recientes que indican un posible vínculo entre la endometriosis y trastornos como la permeabilidad intestinal o el sobrecrecimiento bacteriano intestinal (SIBO) y que en los próximos años puede que ayuden a comprender varios componentes y mecanismos de la enfermedad.

En el panel ‘Endometriosis de pies a cabeza’ varios de los expertos discutieron sobre la importancia de la fisioterapia de suelo pélvico en el tratamiento de los síntomas de la endometriosis, del postoperatorio, así como el tratamiento de todas las enfermedades asociadas que surgen a raíz de la enfermedad, como consecuencia de las operaciones quirúrgicas o por los efectos secundarios de los tratamientos hormonales, como pueden ser la disfunción de suelo pélvico, cistitis intersticial, adherencias pélvicas y abdominales, hernias, etc.

La fisioterapeuta Tayyaba Ahmed hizo una muy buena descripción de los mecanismos que contribuyen al dolor crónico, ya que el dolor constante provocado por la endometriosis puede terminar afectando a todo el cuerpo (espasmos musculares, inflamación, cambios mecánicos, irritación de nervios periféricos, debilidad muscular) y provocar cambios en la forma en que el cerebro procesa las señales del dolor (sensitibilizzación central, hiperalgesia). Otro factor que puede causar dolor y que puede aparecer en combinación con la endometriosis o tras intervenciones quirúrgicas son las hernias o los problemas con la vejiga. El cirujano Marc Zoland recalcó que es habitual que los especialistas en endometriosis no vean las hernias durante la operación, ya que las intervenciones laparoscópicas para endometriosis son intra-peritoneales, por lo que es necesario realizar una intervención por separado.

La última mesa redonda de la conferencia subrayó la importancia del lenguaje usado tanto por el personal sanitario como por las asociaciones de pacientes a la hora de tratar con personas LGTBQI+, ya que la enfermedad también afecta a mujeres lesbianas y bisexuales, hombres trans, personas intersexuales y personas no binarias. Este grupo de personas con endometriosis tiene muchísimas más dificultades que las mujeres cis-género a la hora de recibir tratamiento y encontrar apoyo, por una parte por la discriminación que sufren por parte del personal sanitario y los centros hospitalarios y, por otra, debido a las experiencias traumáticas que hayan podido originar de tratamientos anteriores. Cori Smith dio ejemplos de cómo actualizar los formularios de admisión a hospitales dejando un espacio libre para que la persona indique sus datos y pronombre personal preferido de forma libre (sin marcar nada en la casillas), o de cómo las asociaciones de afectadas podrían utilizar un lenguaje más incluyente para identidades de género no femeninas. Irene Aterido, de Me Duele La Regla es pionera en introducir la perspectiva de género en la atención a los hombres trans y personas no binarias con endometriosis, para lo que se ha puesto en contacto con la FELGTB y Trànsit en Barcelona.

Saber vivir mejor con endometriosis

¿Tienes fimosis? Igual no tienes resuelto un conflicto emocional con tu padre.

Ridículo, ¿verdad? Pues así nos la intentan colar a las enfermas de endometriosis y otros trastornos ginecológicos (las mujeres nunca se quitan la sospecha de estar somatizando algo, nunca…) algunas personas del entorno de la medicina integrativa y holística (otras personas son profesionales, serias, y atienden a las certezas que ya tenemos sobre la endometriosis).

Este post va en tres partes y ha sido escrito tras una polémica sobre un enfoque que me parece negativo para las enfermas de endometriosis y además viene de una persona con conflicto de interés, que edita una publicación de enfoque holístico. Todo mal: autora del post no es paciente, en un grupo de apoyo mutuo para pacientes, hace publicidad además de algo sin base científica… En concreto, la llamada biodescodificación, que vendría a atribuir el origen de la endometriosis (bueno, y hasta de la rinitis) a:

las emociones son siempre subjetivas y es en esa subjetividad donde cada una tendrá que indagar su propia realidad.

Que yo, que a veces puedo ser muy bruta y (espero) divertida, traduzco a lenguaje 2016, no milenarista, como:

«Culpabilizarnos de haber desarrollado la endometriosis por unos traumas que no habríamos sabido gestionar como adultas». 

  • Si a vuestro padre le dijeran que tienen que mirarse su relación con su padre para sanar su fimosis nos reiríamos, ¿verdad? pues ya está bien de que «a las mujeres siempre nos pase algo emocional» y nuestra enfermedad, la endometriosis, no sea considerada algo no psicosomático. en lo individual, que cada cual se aferre a lo que pueda (a Dios, a la energía femenina como María Leoncia…) pero no le hagamos el caldo gordo a quienes tendrían que atendernos, investigar y encontrar soluciones. La endometriosis es un tumor benigno. No culpabilicemos a las emociones de su origen.
  • Si camino de sanación = curación de endometriosis es mentira, lo siento mucho (¡por no hablar del léxico religioso! Para mí no tiene cabida en medicina). ¿Hay remisión de síntomas? ¡me alegro! pero no engañemos. La vivencia emocional de una enfermedad crónica es durísima y se necesita trabajar las emociones. Cito a Carme Varela:

(…) todas estas teorías me suenan muchísimo a aquellos viejos libros de ginecología de los años treinta en los que no se describía la endometriosis pero nuestros síntomas estaban reflejados en un apartado que se titulaba más o menos «Problemas ginecológicos de las enfermas lábiles mentales». Las palabras ya no son las mismas, porque no las toleraríamos pero el soniquete de la canción se parece. En todo caso, fuera de la medicina tradicional, -que tengo que reconocer que con nosotras está en pañales-, cada una debe hacer lo que le funcione: si rezarle a San Benitiño te funciona, rézale! si seguir la dieta de la cúrcuma te funciona, cúrcuma! si darte un baño de nueve olas en la playa de la Lanzada te funciona vete en la noche del solsticio de verano y chapotea! pero claro, de ahí, a elevar eso a una fórmula para el resto de la humanidad sin otra comprobación científica… me parece poco fiable y a mi genética gallega -y por lo tanto desconfiada- no me lo permite.

Con todos mis respetos hacia las situaciones particulares, experiencias vitales de violencia ginecológica, soluciones que cada cual individualmente encuentre, este post se centra en que las afectadas de endometriosis debemos dar de lado a enfoques holísticos que no son terapéuticos ni empoderadores con las mujeres. Pacientes como tú o yo que dejan de hacerse revisiones y de tratarse cosas operables por llevar esto al extremo. La imposición de manos/reiki no es una cura, la biología ortomolecular no es una cura, la histerectomía no es una cura, la homeopatía no es una cura, el cerazette no es una cura. A eso me refiero, a que nos informemos de todas las buenas investigaciones y tratamientos, convencionales y complementarios, alopáticos u holísticos, que sí funcionan y se han estudiado sin efectos secundarios graves o reacciones adversas.

Desde luego no todas las cosas de la vida las voy a probar para saber si me convienen o no. Por ejemplo, el puenting, la cicuta… son cosas que, con los datos en la mano, puedo saber a ciencia cierta si me conviene probarlos… Y la respuesta es no. Confío, sí, en un enfoque holístico basado en lo que ya sabemos de fisiopatología, biología molecular, tóxicos ambientales, genética y psicología de la endometriosis. Cada cual escoge pero no, lo siento, una curandera no va a sanar la endometriosis. Tampoco un ginecólogo va a curar la endometriosis. Cuanto más sepamos las enfermas menos gente se lucrará con nuestro dolor. El efecto placebo existe en toda la medicina, convencional y holística, y se cuantifica en un 30 o incluso un 50% en el dolor crónico. Evidentemente que a quienes acuden a la medicina alternativa les funciona: si no, serían masoquistas gastándose el dinero y aún con dolor. De particular turbiedad es el hecho de que estos enfoques se presenten como marcas registradas (Bioneuroemoción®, BioDescodificación®).

Que «funcione» (expresión vaga donde las haya) no quiere decir que sea efectivo el enfoque en sí. Probablemente es efectiva la atención y el mero hecho de contar con un apoyo psicoterapéutico para sobrellevar la enfermedad. Las emociones y el dolor son subjetivas; eso no quiere decir que no sean reales. Esto es lo que el sistema sanitario y la medicina ha de abordar y los buenos profesionales hacen ya. No hace falta irse al linaje materno. Os diré cómo influye el linaje materno en la endometriosis: aumentando de 1 a 6 las probabilidades de sufrir endometriosis si una pariente por vía materna tiene endometriosis. O cómo influye la etnia: aumentando las probabilidades de las mujeres de color de sufrir miomas. Hay genética y epigenética. Y por supuesto maneras de afrontar la depresión y la ansiedad que generan la incertidumbre, las teorías contrapuestas de unas y otras ecuelas, la ginecológica incluida, y la incomprensión familiar, laboral y social. Esa es una carga muy grande, no hace falta inventarse codificaciones al margen de ADN y RNA. La expresión genética de la endo se está estudiando y entonces veremos si el problema es que no sabemos manejar nuestras emociones. Más fuerza colectiva como enfermas, que no nos creamos teorías mágicas.

Ya maltrataron en los 70 y 80 a las enfermas/os de cáncer con el tema de padecer conflictos emocionales (La enfermedad y sus demonios, inefable obra de Sarandon) y luego se descubrió el factor genético y de contaminación ambiental. Al igual que ha pasado con la endo. El horóscopo está bien para unas risas, todo lo que nos consuele o ayude en la depresión y angustia, bienvenido sea, pero no al coste de dejar la salud de lado y hundirnos más en la miseria leyendo perlas como éstas:

«Nido, casa, hogar, nutrición, afecto…

El útero representa el nido, la casa, la privacidad y seguridad que anhela y necesita la madre para proporcionar el ambiente familiar ideal a su futuro hijo. Cualquier síntoma referido a esa parte de su cuerpo desvela, como hemos visto, la existencia de conflictos emocionales que la limitan en sus deseos y capacidades como generadora de vida. Conflictos que comprometen seriamente su función materna y que delatan cómo vive y siente su relación de pareja.

 La mujer que sufre cualquiera de las enfermedades vinculadas al útero debe tomar conciencia de las circunstancias de su Proyecto Sentido, de las posibles memorias transgeneracionales a las que está expuesta y, por supuesto, de esos miedos e incertidumbres que le están bloqueando. A partir de esa toma de conciencia podrá realizar los cambios necesarios en su vida para liberarse y realizarse en coherencia y plenitud».

Actualización: cumplida la penitencia de bloqueo de 24h por reporte en Facebook. Así se las gastan las terapias alternativas. Igual de patriarcales que las convencionales.

 

 

el estrés y la endometriosis

FRUSTRATED_by_deboer_443789_frustrated

“Las mujeres con endometriosis sufren de altos niveles de estrés debido a los síntomas de la condición, y además por la preocupación por su salud y el posible impacto de la endometriosis en la fertilidad”*.

Hay ya tres estudios que muestran que las mujeres con endometriosis tenemos niveles más bajos de cortisol que las mujeres sin la enfermedad.

Los estudios en animales confirman datos que demuestran que el eje HPA está comprometido en pacientes con enfermedades dolorosas crónicas, incluyendo la endometriosis y la dismenorrea. Sin embargo los mecanismos subyacentes y las consecuencias fisiológicas de las disfunciones en el eje HPA en estos pacientes todavía son desconocidos. Es importante llevar a cabo estas investigaciones para saber si niveles bajos de cortisol son causa o consecuencia de la endometriosis, y si aberraciones en el eje HPA pueden aumentar el riesgo a enfermedades inflamatorias, lo que explicaría la alta comorbilidad entre la endometriosis y el asma, las alergias y otras afecciones inflamatorias.

Este estudio (ver fuente) presenta pruebas por primera vez de los efectos negativos del estrés en la progresión, la inflamación, y la percepción del dolor en un modelo animal de endometriosis. En este modelo la exposición a estrés aumentó la severidad de la enfermedad y también de los parámetros inflamatorios, y aberraciones en la expresión de moléculas asociadas a la regulación y percepción del dolor.

Los datos de los estudios sugieren que el estrés modula al sistema inmunológico y al eje HPA, contribuyendo a la fisiopatología de la endometriosis.

Esos resultados y otros sugieren que el uso de técnicas para el manejo del estrés ofrece alternativas terapéuticas útiles para reducir los síntomas y progresión de esta enfermedad. En el blog ya hemos hablado del uso de técnicas de relajación para ello y evidentemente cambios integrales del estilo de vida sin los cuales la inflamación no hará más que aumentar y, con ello, el dolor.

Por otro lado, también ha quedado demostrado el efecto del estrés en la infertilidad debida a la endometriosis:

11043091_932893200076073_451580378841005772_n(1)

FUENTE:

*Caroline B Appleyard, Siomara Hernandez, Marielly Cuevas, Kenira J. Thompson, Idhaliz Flores, y Annelyn Torres-Reverón: «El estrés afecta la progresión, los mecanismos centrales de percepción de dolor y los parámetros inflamatorios de la endometriosis»

Traducción del gráfico de Endometriosis Worldwide March por EndoMarchTeam Perú

cómo dar un masaje vulvar

Si has tenido cirugías pélvicas o sufres endometriosis es muy normal tener hipertono en el suelo pélvico, determinados dolores y tiranteces en el perineo, la vulva, la vagina, los músculos… todo tira, escuece y está inflamado. Si practicas estos masajes 3-4 veces a la semana o, mejor aún, todos los días unas semanas, combinado con estiramientos del psoas (piramidal/ciática) notarás muchísima mejoría. Para hidratar lo ideal es empapar los dedos con aceite de almendras, de rosa mosqueta, de sésamo (super hidratante para los tejidos vaginales y vulvares) y por supuesto lavar bien las manos y cortar las uñas romas. Nunca hay que producri dolor, sino masajear poco a poco para des-sensibilizar la zona, que está dolorida por la inflamación y la irritación del SNC.

[youtube=https://www.youtube.com/watch?v=UpeWop7eaEE]