las paradojas de la endometriosis (2)

Los prejuicios de género campan a sus anchas por el territorio endometriosis. Medicinas alternativas, complementarias y convencionales culpabilizan a las afectadas. La paradoja es que en una de las enfermedades con sensibilización central más “físicas” (tumoraciones, implantes, nódulos y quistes como sus manifestaciones físicas) aún es una de las más cuestionadas e infradiagnosticadas, e insuficientemente “analgesizada”.

La primera pate de este artículo está aquí. 

Terapeutas y pedagogas menstruales con cierta frecuencia remiten los problemas esos de úteros agarrotados y contraídos (su manera de expresar la endometriosis es la espasticidad del útero; hoy no me voy a detener en esto) a las cuestiones emocionales. A menudo a las mujeres nos indican/prescriben realizar trabajo emocional y a ellos no para patologías de suelo pélvico. No veo en dolor pélvico masculino los rollos que nos meten a nosotras sobre feminidad, relajarnos, tomarnos la vida de otra manera y encontrar nuestro verdadero problema inextricable y unido al linaje materno.

Cuando a ellos, los pacientes con dolor pélvico, les tienen que operar de los testículos o de fimosis o prostatitis, nadie les habla de que no acepten su masculinidad y de que deban explorar si tienen conflictos emocionales o relaciones tóxicas con su empleo o su pareja. Creo que la frase anterior es autoexplicativa. Como enferma y experta en endo, desconfío mucho de la biodescodificación, la bioneuroemoción, las filosofías energéticas y demás enfoques alternativos. Creo que son marcos interpretativos útiles (narrativas de salud) para las personas que creen en ellos, igual que se cree en una religión. Evidentemente a esas personas les ayudan ya que la mente es poderosa y el placebo… FUNCIONA.

No obstante, creo de manera aún más firme en la crítica razonada a la ciencia y la medicina y en poder mejorarlas. Quiero y confío en que se investigue más y mejor, con perspectiva de pacientes, la endometriosis. Que se abandone la obsesión por suprimir la regla de las mujeres… pero para ello no necesito irme a menstruar a una tienda roja 😉

Creo que gente como Mónica Felipe, Casilda Rodrigáñez, Rosa Paraleda y otras estudiosas del ciclo menstrual en nuestro país son gente sabia que procura ocuparse de temas denostados, que han sido evidentes pioneras casi a nivel mundial. Por un lado creo que sus teorías son más útiles en mujeres sin grandes problemas de salud aparte de ciclos menstruales/dismenorrea “mal llevados”. Una vez más tenemos que repetir el lema de que la endometriosis es mucho más que una dismenorrea. Cuando tienes un SPM brutal, dolor pélvico y lumbar todos los días, tu cabeza es  un higrómetro y tienes migraña con cada cambio de tiempo, ciática porque el nervio pudendo está tocado por inflamación de músculos adyacentes, te tienen que infiltrar corticoides en la rabadilla o consumes opiáceos (y estás harta de hacerlo pero durante años aguantaste el dolor con métodos alternativos, yoga, emplastes, calor, frío, infusiones, fitoterapia, reiki….) porque, si no, ni siquiera puedes hablar… estamos hablando de otra cosa.

Siempre puedes manejar y afrontar emocionalmente las enfermedades de una manera u otra y evidentemente barrer la casa y tener un estilo de vida (emocionalmente) más sano/saludable siempre es positivo pero creo que las personas que proponen en exclusiva estos enfoques sin padecer endometriosis o fibro hablan desde el privilegio de no tener dolor crónico o una afectación psicológica temporalmente incapacitante por razón de una enfermedad tan devastadora como la endometriosis.

Por otra parte, cuántas de las personas que optaron por esconder la cabeza debajo de la manta ante sus quistes y colocarse huevos de obsidiana y jade en la vagina luego me preguntan, aterradas, qué pueden hacer porque han crecido. Como agente de salud sólo puedo acompañar y dar opciones de derivación. Es lógico que nadie quiera creer que su enfermedad es incierta, ingobernable y que ha de vivir con la incertidumbre. Es un trago muy amargo el que la vida nos ha colocado en el vaso. Lo que no es lógico es colocar la carga de la prueba en las endometriósicas. Nadie elige enfermar. Dejemos de psiquiatrizar/psicologizar a las afectadas por la endometriosis, tanto desde la medicina convencional como desde la alternativa. El enfoque de género en salud es otra cosa.

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