aspectos emocionales de la endometriosis

 

Si consideramos que la endometriosis es una enfermedad crónica y sabemos que el imaginario social de “enfermedad” es el de una pérdida de una “salud” homeostática e idílica (que, por tanto, no existe), resulta normal que, desde la definición de la OMS de salud como estado de bienestar bio-psico-social, busquemos maneras de encarar este duelo (por la pérdida de la salud). A mi modesto entender, el modelo de Kübler-Ross resulta insuficiente para dar cuenta de la complejidad y la cadencia incierta del dolor y la enfermedad crónica.

Ritmo y tempo sin partitura ni ensayos -nadie nos prepara para la enfermedad incurable- ni orquesta, por demás, pues el entorno social productivista victimiza a la persona enferma:

El dolor es culpa tuya porque no te cuidas.

En el ámbito de la fibromialgia y síndrome de fatiga crónica (EM) lo tienen más claro (por ejemplo: “Leveraging patient-centered research to cure ME/CFS“); en la endometriosis aún nos mandan al psiquiatra sin tener en cuenta que somos una naranja entera, no dos mitades cuerpo/mente, o tres, si contamos las emociones. Así, en la enfermedad renal crónica:

“La comorbilidad de las afecciones emocionales detectadas a un nivel patológico en los pacientes que padecen la ERC en los diferentes estadios estudiados indica que su expresión forma parte del cuadro interno de la enfermedad.

Los resultados de la presente investigación indican que el estado vivencial subjetivo de los pacientes portadores de enfermedad renal crónica está marcado por afectaciones emocionales, evidenciándose la urgencia de implementar alternativas terapéuticas psicológicas efectivas en la atención integral de estos pacientes, y de considerar su expresión en el cuadro clínico de la enfermedad”.

Y nada nos hace pensar que esto sea fundamentalmente distinto en el caso de la endometriosis, que está peor estudiada, peor sistematizados sus tratamientos paliativos y aún peor objetivada la información a las pacientes, que no suelen descubrir que la enfermedad es crónica más que en estadios avanzados y deteriorados de la misma. Por tanto, insisto en que

el estudio de los estados emocionales como la ansiedad, la depresión y la ira se hacen ya de carácter obligatorio al pretender describir y explicar la manera individual de subjetivar la enfermedad crónica.

Y un paradigma útil para desbrozar la madeja parece éste: The Four Phases Of Chronic Illness (las cuatro fases de la enfermedad crónica).

Todas las citas pertenecen al siguiente artículo: Gonzáles, Y., Herrera, L. F., Romero, J. L. & Nieves, Z. (2011, 1 de diciembre). Características del estado emocional en pacientes con enfermedad renal crónica. Revista PsicologiaCientifica.com, 13(20).

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